
tu escucha y tus carcajadas.
Riéte tanto cuanto ames, Catón, a Catulo:
la situación es ridícula y bastante graciosa.
Sorprendí a uno clavándosela a una.
Y yo, que Diona me perdone,
a él lo traspasé con mi duro dardo.
Riéte tanto cuanto ames, Catón, a Catulo:
la situación es ridícula y bastante graciosa.
Sorprendí a uno clavándosela a una.
Y yo, que Diona me perdone,
a él lo traspasé con mi duro dardo.