miércoles, 4 de febrero de 2009

World Famous Photos


De todo tiene que haber en este espacio. Hoy le toca el turno a recomendaros esta web: http://www.worldsfamousphotos.com/
La foto que veis es un clásico que adorna los salones más influyentes de la burguesía de Jupiter. Las malas lenguas aun dicen que se trata de un "posado" más que de un "pillado", de hecho esta web omite tan deslenguado prejuicio. En cualquier caso, junto a éstas encontraréis otras tantas celebérrimas fotos que seguro que habéis visto en muchos medios, hasta la náusea. Siempre va bien pero tener estos enlaces a mano.
Encontraréis cuatro datos acompañando a cada foto, y eso sí, la web de marras no se actualiza desde octubre de 2008. Aun así merece la pena pulularla un poco. Que la disfrutéis.

Quizás no nos importa pero todo deja su huella

Siempre había pensado que me podía pasar cualquier cosa porque yo estaba preparada diligentemente para encajar y aprender de cualquier circunstancia y/o situación.
De pequeña era impulsiva, de adolescente precipitada y de mayor ambas cosas. Esas características eran y aún son, para mí, una virtud, un tesoro y a la vez un lastre que hay que arrastrar de vez en cuando o a menudo.
Mi precipitación me había metido siempre en líos, pero también en situaciones de lo más curiosas y novelescas que sin duda jamás hubiera vivido una persona prudente y de las que me sentía muy orgullosa. Los pasajes de mi vida más interesantes me los había garantizado yo solita a base de lanzarme contra todo pensando que nada grave podía sucederme.
Acumulé libretas llenas de escritos en los que describía aquellas situaciones increíbles:
Joven de 18 años se pasea con su novio de la misma edad por el Barrio Chino bacelonés tras consumo de estupefacientes y sustancias liquidas de interesante graduación porque la estética del lumpen es atractiva, joven de 19 años se larga a París sin que nadie de su entorno lo sepa porque un amigo la invita y pasa tres días recorriendo locales sórdidos de ambiente y reputación dudosa rodeada de seres desconocidos y nada convencionales, joven de edad que no importa vive siempre al límite de lo que sea para que le pasen cosas "emocionantes".
En una de mis escapadas a la Barcelona que yo y mis circunstancias habíamos convertido en un Paraíso Perdido me encontré con una BRUJA, de esas que te vaticinan cosas previsibles: viajes, cambios, encuentros y olvidos. Al final de nuestra conversación -fructífera para ella, pues obtuvo 2000 pesetas de las de 1988- me dijo que pidiera un deseo y yo, ilusa de mí, le pedí sólo una cosa INTENSIDAD. No sé si fue ella o fui yo misma con mi precipitación pero me garanticé diez años en los que me pasó de todo y mi máxima más repetida era: "El dolor es la antesala del placer", me sumergí en las tinieblas de la noche y me dejé arrastrar con la idea de que todo era pasajero y a mi nada me afectaba, no importa si hiere, lo que importa es sentir...
Y copié este texto en uno de mis cuadernos: "...cuando era niño, iba un día por encima de una tabla de madera de la que sobresalía un clavo enorme y yo caminaba por aquella tabla y vi el clavo y lo pisé... Yo creía que ese clavo no me iba a afectar a mí.... Yo he estado toda mi vida pisando un clavo que creía que para mí no estaba. Veo las cosas pero me da la impresión de que se puede arreglar todo".
De esto, como de tantas cosas, ya hablaron otros y otras: decimos que no nos duele lo que más nos duele porque lo que nos duele de verdad es el miedo a no sentir nada.

martes, 3 de febrero de 2009

Bodas; Atracos a mano armada


El otro día unos amigos me comentaban que habían sido invitados a la boda de unos familiares cercanos pero con los que no mantenían mucho contacto. Estos amigos son tres de familia y tan asalariados como yo, con lo que cuando pillas una buena racha siempre viene algo imprevisto o alguien con su tema y te jode vivo. Claro, la boda seguramente es un motivo novedoso para la familia de los novios y lógicamente, por no ser cruel y utilizar el término “económicamente”, quieren compartirlo con sus seres más queridos, pero, permitidme el tono; para el resto de su entorno es una putada en toda regla.Mis amigos calculan que a ojo de buen cubero por debajo de los 500 € no sobreviven al evento; esta cantidad obscena responde a los regalos mas la ropa nueva de rigor.

Por supuesto, todo el mundo sabe cuando se casa e invita a alguien a pasar con ellos un día largo, tedioso, y hortera que va a provocar un handicap económico importante a sus invitados. Aun así ¿qué más da? Como mucho cuando te presentes con un jarrón horrible pero que te ha costado 300 € te dirán “– Ay tontorrones pero si no hacía falta que nos regalarais nada!”. Algunos la meten más a fondo; “- Pero si con vuestra presencia era suficiente.” Pero nadie adjunta en su invitación ninguna posdata del estilo “Se ruega no hacer regalo”. Eso estaría bien, y demostraría que uno invita por algo más que compartir un dispendio económico estúpido e injustificado a todas luces. En definitiva, sería invitar a tus afines por algo más que no por aquello de “pagarse el cubierto”.

Estos amigos míos empiezan ya a hacer números y a planificarse renuncias puesto que no acudir a una boda es un feo que nunca se perdona. O entras en el juego, o entras en el juego. No hay más.

Y a tanta hipocresía de un convencionalismo social tan aburrido y falso reconozco que yo también sucumbí. Y reconozco también no haber puesto en las invitaciones a mi boda ni la posdatita de marras, y que además me enfadé durante lustros con unos familiares que decidieron no venir. Claro que de las gilipolladas que haces en tu juventud te das cuenta cuando eres más maduro... como siempre.

domingo, 1 de febrero de 2009

Y al volver del viaje...

Sencillos deseos
Hoy quisiera tus dedos
escribiéndome historias en el pelo,
y quisiera besos en la espalda,
acurrucos, que me dijeras las más grandes verdades
o las más grandes mentiras,
que me dijeras por ejemplo
que soy la mujer más linda,
que me querés mucho,
cosas así, tan sencillas, tan repetidas,
que me delinearas el rostro
y me quedaras viendo a los ojos
como si tu vida entera
dependiera de que los míos sonrieran
alborotando todas las gaviotas en la espuma.
Cosas quiero como que andes mi cuerpo
camino arbolado y oloroso,
que seas la primera lluvia del invierno
dejándote caer despacio y luego en aguacero.
Cosas quiero, como una gran ola de ternura
deshaciéndome un ruido de caracol,
un cardumen de peces en la boca,
algo de eso frágil y desnudo,
como una flor a punto de entregarse
a la primera luz de la mañana,
o simplemente una semilla, un árbol,
un poco de hierba.
Gioconda Belli

BUENOS DIAS ¿Vamos de viaje?


Buenos días o quizás para algunos tardes o noches, pero como son poco mas de las nueve y media de la mañana y me he recién levantado me dispongo a colgar algo que pueda significar frescura. Hoy es domingo y desde la patria de la niebla quiero presentar la vida de unos amigos que están en el continiente africano.

Mayte y Oriol están en Camerún desde hace ya casi dos años. Ella es profesora de español como lengua extrangera en la Universidad de Yaundé y tiene nada más que unos trescientos alumnos por aula, él es pintor, fotógrafo y artista en definitiva. Se fueron a Camerún hace un año y medio por motivos laborales y Oriol ha escrito religiosamente un blog muy interesante con sus experiencias, fotos, videos, exploraciones, hallazgos y curiosidades varias. Dentro de poco van a regresar, volverán a estar fisicamente cerca y eso me reconforta. He visitado su blog cientos de miles de veces y he sentido que su vida en África era una gran aventura, una especie de odisea envidiable. Su viaje es el VIAJE en mayúsculas.

Cuando salimos de casa con nuestras maletas y espectativas estamos dispuestos a que nos pasen muchas cosas: en lo cotidiano ya vamos pidiendo paz para nuestra tarea de observar como la vida pasa y como las cosas importantes y graves les suceden a los demás, mientras nosotros lo contemplamos todo intentando sentirnos mejor.

Os invito pues a todos, seáis quien seáis a entrar en el blog de Oriol y pasar un rato en el Camerún que él y su compañera han conocido. Espero que el viaje sea algo parecido a una aventura, eso sí, sin los riesgos que ellos han podido correr.